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Mostrando entradas de abril, 2023

FELIPA EN CARNE VIVA, Capítulo 17

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  "Amo el amor que puede ser eterno  y puede ser fugaz". Pablo Neruda Rosaura se llevó una mano al pecho cuando escuchó la detonación. Todos en el salón contuvieron la respiración. ¿Qué había ocurrido? Abelarda fue la primera en correr hacia la puerta de entrada. La abrió con violencia y un ¡oh! de sorpresa y consternación se dibujó en su boca. Rubén, erguido, apuntaba a los jinetes que cabalgaban a lo lejos con un rifle Harpers que Manuel le había ganado a los dados a un soldado inglés durante las invasiones inglesas de 1807. Un nuevo disparo retumbó en los oídos de los testigos mudos de espanto. A pesar de la distancia que los separaban, Rubén consiguió en esa oportunidad dar en el blanco. Y el blanco fue Rosario. Rosaura, tiesa como un estaca en medio del salón, escuchó las sonoras carcajadas de Rubén que llegaban desde afuera. Darío fue en busca de su hermano. ¿Qué había sucedido? Felicitas se abrazó a su madre temiendo lo peor. No quería escuchar...no quería ver...

FELIPA EN CARNE VIVA, Capítulo 16

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  Lautaro estaba cargando las provisiones en una de las mulas cuando, de lejos, lo vio llegar. "¿Pero este pedazo de mierda no volvía recién mañana?", y sus pensamientos volaron hasta Rosario. "Que el hijo de puta no se de cuenta de nuestro plan sino...¡ay! Rori, ¡tengo que protegerte". Decidido corrió hacia la casa, nada le importaba sólo la seguridad de Rosario. Rosario también vio llegar a Rubén. Estaba asomada a la ventana de su dormitorio que daba al camino real y el corazón se le detuvo. "¡Dios mío, no!", se aterrorizó. Inmediatamente escondió debajo de la cama el bolso que estaba preparando con sus pertenencias. Rubén no debía sospechar. Se sentó frente al espejo. Tomó un peine de plata de uno de los cajones del tocador y comenzó a peinarse con lentitud. Era necesario que se tranquilizara. Los segundos de espera se hicieron eternos. Ella, con la respiración acelerada, esperaba impaciente la irrupción del marido en la habitación. Pero eso no sucedía,...

FELIPA EN CARNE VIVA, Capítulo 15

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 Un poco más tarde Alejo hizo su aparición en el dormitorio de Rosaura. Se lo veía furioso aunque aparentaba serenidad. Rosaura dejó a un lado el libro que leía, "Meditaciones poéticas" de Alphonse de Lamartine, y clavó la vista en él. Él la miro desafiándola. Ella sonrió. -- Alejo, ¡qué alegría volver a verte! - Rosaura se acercó a él y lo besó en ambas mejillas -- Ven, siéntate junto a mí -- dijo señalando una banqueta ubicada cerca de la ventana que daba al jardín. -- Tía, veo que ya se ha recuperado. Me alegro -- Rosaura notó sinceridad en su sobrino a pesar de su parquedad y eso la complació. -- Gracias al cuidado de mis hijas y de Felipa. Doña Filomena también tuvo mucho que ver en mi recuperación. Le estoy muy agradecida. Y a ti, ¿como te ha ido? -- se interesó. -- Fue duro, toda batalla es dura...la muerte siempre te acompaña, pero por suerte aquí estoy, sano y salvo -- dijo con dureza. Alejo se mantenía a la defensiva. "Si la tía me ...

FELIPA EN CARNE VIVA -- Capítulo 14

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 Alejo llegó al refugio con la respiración acelerada. Ansiaba estrechar entre sus brazos a la mujer que le provocaba insomnio. Y allí estaba ella tan bella como la llevaba grabada en cada una de sus células. La amaba por encima de todo, hasta de su propia vida.  Ella era su alma. Felipa estaba de espaldas a la puerta principal. Miraba a través de la ventana el oleaje calmo del río. Hacia más de una hora que lo esperaba y sin embargo su espíritu estaba en paz. Alejo había regresado y su mundo recobraba sentido. Lo había escuchado discutir con su padre y por un momento pensó que el viejo se jactaría del abuso que le infirió aquella tarde. ¡Sería un desastre! Sin duda, correría sangre y aquella posibilidad la hizo temblar. Pero la discusión fue tomando otros derroteros y ya más aliviada se alejó de ellos. Ahora todo lo que le importaba era descansar sobre el cuerpo tibio de Alejo, que la hiciera suya con la vehemencia que tanto la excitaba. Él caminó lentamente hacia ella. F...

FELIPA EN CARNE VIVA -- Capítulo 13

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  Mientras Alejo discutía con Manuel en la sala, Rosario soportaba en silencio los insultos de su marido. Rubén se montó sobre ella, estaban en la cama y tomándola por los hombros le susurró al oído con saña. -- ¡Zorra frígida! ¿Cómo querés que me se me pare? Con vos es imposible -- le gritó con rabia. Rosario giró la cabeza hacia la pared, no quería ver el rostro desencajado de Rubén. Lo odiaba. Estaba harta de su maltrato. Apenas la tocaba y cuando lo hacía era para humillarla. -- Andá tu amante, ella seguramente hará que se te pare - exclamó cansada de tanto atropello. Sorprendido por arrebato de su esposa, Rubén la abofeteó con rabia. -- ¡Callate! ¿Querés que todos en la casa te escuchen? -- y nuevamente la golpeó, esta vez en la boca del estómago quitándole la respiración -- Y no, no te equivocas, querida, mi amante es una verdadera gata en celo que me complace tremendamente. Por el único motivo que pierdo tiempo con vos es porque m...